El Origen de Todo: La Historia del Universo
“En el principio no había nada, ni siquiera espacio o tiempo. Y de repente, en una fracción de segundo, todo comenzó.”
La historia de nuestro universo se extiende a lo largo de 13.800 millones de años. A continuación, detallamos las eras cósmicas que transformaron una singularidad en el vasto cosmos que vemos hoy.
1. La Era de Planck (T = 0 a 10⁻⁴³ segundos)
Es el momento exacto del Big Bang. En este punto, las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza (gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y débil) estaban unificadas en una sola “superfuerza”. La temperatura era tan alta que las leyes de la física actual no pueden describirla.
2. La Inflación Cósmica
En una fracción de segundo infinitesimal, el universo se expandió exponencialmente, creciendo desde el tamaño de un átomo hasta el tamaño de una galaxia.
- Temperatura: 10²⁷ K
- Estado: Sopa de energía pura.
3. Nucleosíntesis Primordial (3 minutos después)
El universo se enfrió lo suficiente para que los protones y neutrones comenzaran a fusionarse.
- Se formaron los primeros núcleos de Hidrógeno (75%) y Helio (25%).
- Todavía no había luz visible; el universo era una niebla opaca de plasma.
4. La Recombinación y la “Primera Luz” (380.000 años después)
Este es un momento crítico. Los electrones fueron capturados por los núcleos atómicos, formando los primeros átomos neutros.
- El universo se volvió transparente.
- La luz pudo viajar libremente por primera vez (hoy la vemos como la Radiación de Fondo de Microondas).
5. La Edad Oscura y las Primeras Estrellas (400 Millones de años)
Durante millones de años, el universo fue oscuro y frío. Poco a poco, la gravedad comenzó a agrupar el gas hidrógeno.
- Se encendieron las Estrellas de Población III: estrellas gigantescas, azules y extremadamente calientes.
- Su luz puso fin a la edad oscura.
6. Formación de Galaxias y Sistema Solar
- 9.000 Millones de años después del Big Bang: Nace nuestra galaxia, la Vía Láctea.
- Hace 4.600 Millones de años: Una nube de gas y polvo colapsa en un brazo espiral de la Vía Láctea, dando origen a nuestro Sol y, posteriormente, a la Tierra.